¿Todos podemos hacer música?

Imagen: nomadas.es
Imagen: nomadas.es

¿El arte de hacer música es algo que esta reservado a algunos pocos dotados? o ¿es algo a los que todos podemos aspirar?…

Durante muchos siglos se ha discutido sobre la capacidad del ser humano de hacer música. Mientras algunos alegaban que esta capacidad netamente humana estaba presente en todos los individuos, otros decían que sólo algunos dotados poseían el particular “don de hacer música”

Afortunadamente gracias a las investigaciones de muchos científicos de distintas ramas, hoy sabemos que como humanos, todos compartimos las bases que constituyen el hacer música y esta capacidad no esta reservada solo a algunos afortunados.

Desde el campo de la psicología del desarrollo y la musicoterapia a esta capacidad se la ha llamado Musicalidad.

La musicalidad se define como la “capacidad inherente del ser humano para desempeñarse musicalmente de forma espontánea y de acuerdo a sus posibilidades evolutivas” (Schapira 2007) .

Dentro de esta definición se incluyen las habilidades que nos permiten reconocer y cantar una canción, hacer palmas junto con otros en un recital y emocionarnos al escuchar música.

Pensemos un momento en las personas que conocemos y en nosotros mismos. ¿somos capaces de hacer estas cosas? ¿hace falta ser músico o estudiar música para poder tener estas capacidades?

Aún sin desarrollar sus habilidades musicales el ser humano parece poseer una sensibilidad especial para la música y estas habilidades no son extraordinarias ni ajenas a nuestra vida cotidiana. Para muchos científicos la musicalidad se constituye como atributo de la especie (Víctor Zuckerkandl 1973; Kenneth Aigen 1998;Papoušek 1996).

La maquinaria cerebral para el procesamiento de la música.

Gracias al desarrollo de la tecnología y la investigaciones desde el campo de la neurociencia, hoy somos capaces de comprender un poco mejor el funcionamiento del cerebro.

Una de las tendencias actuales es observar a los recién nacidos, bebés con días y a veces horas de nacimiento, estos pequeños sujetos de investigación ofrecen a los científicos una visión mas “conservada” de la maquinaria cerebral ya que con su reciente entrada al mundo aún no han tenido tiempo de interactuar demasiado con la cultura. Esta tendencia intenta entender de qué manera esta configurada nuestra cognición cuando nacemos.

Un estudio realizado en 2010 por la facultad de psicología de la universidad de Vita-Salute San Raffaele en Milán. Utiliza imágenes por resonancia magnética para medir la actividad cerebral en recién nacidos (de 1 a 3 días de vida) mientras se los expone a extractos de música occidental tonal y versiones alteradas disonantes([1]) de los mismos fragmentos.  Los resultados demuestran que el cerebro del bebé procesa la música desde las primeras horas de nacimiento y que este procesamiento se da en sectores específicos del cerebro y se modifica según el estimulo al que esta expuesto. Este estudio es uno de los tantos que muestra que los humanos venimos preparados para entender la información musical de nuestro entorno.

Las sospechas de la existencia de una red de neuronas especializada para procesar la música se desarrolla a partir de la existencia de patologías donde la capacidad de procesar la música puede estar aumentada o disminuida. La Dr. Peretz en su articulo Especialización cerebral para la música explica, que la existencia de redes neuronales específicas para el procesamiento musical, puede observarse a partir de varias condiciones patológicas, que aíslan capacidades musicales del resto del sistema cognitivo (por ejemplo; accidentes cerebrovasculares, lesión cerebral traumática, etc) En estos casos la persona puede ser incapaz de reconocer o diferenciar los elementos de la música.

A diferencia de estos casos donde la capacidad de procesar la música esta dañada, otras condiciones cognitivas pueden revelar un funcionamiento casi autónomo de estas redes como es el caso del autismo y la epilepsia.

Podemos dejar de lado el “yo no puedo”..

En mayor o menor medida, de acuerdo a nuestras posibilidades evolutivas y nuestro interés somos capaces de hacer música y disfrutar de ella. Las investigaciones actuales nos muestran que desde que nacemos nuestro cerebro esta listo para que desarrollemos a nuestro músico interior y este cableado cerebral no distingue ni cultura, ni coeficiente intelectual, ni medios económicos.

Nuestras relaciones familiares y nuestro entorno podrá moldear estas conexiones y podremos ser más o menos estimulados musicalmente, pero la realidad biológica indica que cualquiera, y con esto decimos cualquiera! puede acceder a estas habilidades.

Entonces.. que estas esperando para empezar?

Referencias:

Aigen, K. (1998) Being in music. Barcelona Publishers

Papoušek H. (1996). Musicality in infancy research: biological and cultural origins of early musicality. En I. Deliegé I. y J. A. Sloboda (Eds.) Musical Beginnings. Origins and development of musical competence. Oxford University Press. New York. 37- 55.

Perani, D., Saccuman, M. C., Scifo, P., Spada, D., Andreolli, G., Rovelli, R., … & Koelsch, S. (2010). Functional specializations for music processing in the human newborn brain. Proceedings of the National Academy of Sciences,107(10), 4758-4763.

Schapira D. 2007 Musicoterapia Abordaje Plurimodal ADIM ediciones. Buenos Aires.

Zuckerkandl, Victor (1973). Sound and Symbol. Vol. 2: Man the Musician. Princeton, NJ: Princeton University Press.

Veronica Donofrio

[1] La disonancia es el conjunto de sonidos que el oído percibe con tensión, y por tal razón, tiende a rechazarlos