Cántame! La importancia del canto espontáneo en el desarrollo de tu hijo.

 

Ester Rey Flocco - la musica es la llave

ENTREVISTA: La musicoterapeuta Ester Rey Flocco, explica los sorprendentes beneficios de que mamás y papás  continúen cantándoles canciones a sus hij@s.

– Parece mentira que algo tan natural como una madre cantando a su bebé, sea cada vez más “raro” de ver.

– Si. En mi trabajo me he encontrado con padres que me confiesan: “antes le cantaba… pero dejé de hacerlo… no sé por qué.” Y me preocupa… cada vez veo más mamás y papás que ya no le cantan a sus bebés y mucho menos a sus niños. Y lo cierto es que cantar es, en general, un hecho extraño hoy en día. Cantamos bajo la ducha o arriba de un escenario, cuando en muchas culturas cantar es un acto cotidiano que acompaña, conecta y “habla”. Paralelamente, he notado que si alguien les anima y les explica las ventajas del canto durante la crianza, ellos lo siguen con gusto.

-¿Y por qué piensas que no es habitual que los padres le canten a sus niños?

– El comentario más frecuente con el que me encuentro es: “no tengo buena voz”, o “desde niñ@ me dejaban cantar si lo hacía bajito o sólo movía los labios” (!). Escucho en estos comentarios una historia que se repite: la de la frustración, la de de no haber sido buenos. Es una historia que nos dice que hay que ser otro para merecer ser mirado o para estar a la altura de dar o compartir. Y a veces, es una historia que nos la repetimos cotidianamente, sin darnos cuenta… y comienza a tener peso… Se vuelve nuestra realidad.

Y al cantar, bueno…  nuestra historia “sale por los poros”. Es que cuando cantamos se modifica la manera en que nuestra conciencia opera. La experiencia de cantar activa ciertas hormonas y regiones corticales y subcorticales asociadas a las emociones y disminuye la influencia de regiones que tienen que ver con el juicio y el control. Este mecanismo es muy sensible, por lo que si un pensamiento o acción interrumpe el flujo y el cerebro lo percibe como una situación de peligro, el juicio volverá a tomar el mando.

– No sabía que al cantar sucedían tantas cosas…

-Sí. Y sabemos muy poco aún. Pero tenemos una ventaja: la conexión cerebro-música ha interesado y apasiona a numerosos científicos. Hay muchas investigaciones en neurociencias sobre música, emoción y desarrollo, que muestran la estrecha relación entre el sistema auditivo y el sistema límbico (encargado del procesamiento de las emociones). En lo concreto, cuando una persona participa de una experiencia musical (escuchar, cantar, bailar, tocar un instrumento) se activa instantáneamente su “emocionalidad”. También se involucran otras áreas de ambos hemisferios que se encargan de funciones simbólicas, motoras, sensitivas, etc. En verdad, la experiencia musical es muy completa y compleja a nivel neuropsicológico. Y quizás sea, en parte, por eso que la música moviliza nuestros pensamientos, nos conecta con nuestras emociones, nos impulsa a movernos, crear, expresar o comunicar.

Y en este punto, me gustaría aclarar que no estoy hablando del conocido “efecto Mozart”, el cual afirma que escuchar Mozart (o música clásica) genera beneficios y estimula funciones cognitivas o mentales. Este supuesto se basa en que la música genera efectos universales, predecibles, repetitivos y controlables. Quiero ser cuidadosa en mis afirmaciones. No niego que la música moviliza y produce efectos, pero éstos, a mi entender, son singulares, cambiantes y sorprendentes, porque se construyen de acuerdo a la historia y cultura de cada oyente. Si por ejemplo, nunca escuché a Mozart y mi música es el Hip Hop, lo más probable es que me resulte aburrido y deje de prestarle atención. Por eso, cuando hablo de los beneficios de la música, hablo de la música que nos acompañó a cada uno, desde siempre. La música que escuchamos, la que es significativa porque estuvo presente en momentos inolvidables o porque guarda una estética afín a nuestra sensibilidad… En definitiva porque tiene sentido en la historia de quien la escucha.

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– ¿O sea que la música, mi música, es en definitiva una experiencia muy completa?

– Sí. La música tiene el potencial de ser una experiencia totalizadora, pues integra todas las facetas del ser humano: su cuerpo, su emocionalidad, su mente, su espiritualidad o sentido de la vida.

Y esto ocurre porque es un Lenguaje. Un lenguaje innato y congénito. Todos venimos al mundo como músicos ya que la capacidad de decodificar y responder a la experiencia musical está en nuestros genes y es desarrollada durante la gestación. Existen estudios (Saffran y Griepentrog, 2001) que parecen indicar que el neonato nace con “oído absoluto” (la posibilidad de discriminar a la perfección el tono o nota musical sin ayuda de una nota referencial) y que, en la mayoría de los casos, lo pierde paulatinamente a favor de relativizar su oído para la adquisición del lenguaje verbal. Más allá de esto, algo visible y cotidiano para cualquier observador es que los bebés juegan espontáneamente con los sonidos y los utilizan para interactuar con los demás y con lo que los rodea. La música es un lenguaje muy importante en la infancia. Previo a que se instale el lenguaje verbal y las primeras palabras aparezcan hay todo un proceso pre-lingüístico en donde los patrones sonoras y las variables musicales (como intensidad, tono, contorno melódico, acento, métrica, velocidad, ritmo, etc.) juegan un papel fundamental. De hecho, la percepción, organización y producción musical son habilidades que posibilitan las primeras interacciones y permiten la comunicación emocional, intencional y simbólica pre-verbal. Estas interacciones musicales y emocionales que despliega el infante van acompañando su relación con el mundo que lo rodea. Es más, muchas de las habilidades que se necesitan en la vida diaria se desarrollan a partir de lenguajes pre-verbales como la música. Por ejemplo: la posibilidad de orientarse en el espacio, prestar atención, memorizar algo, compartir lo que nos pasa o sintonizarnos con los demás o con el entorno. Y aquí retomo lo que hablábamos al comienzo acerca de las canciones de cuna y el canto de nuestros padres: a medida que crecemos la música nos acompaña a través de canciones que marcan momentos significativos de nuestra identidad. Canciones que asociamos a personas, a momentos vividos o a emociones intensas. La música sostiene y desarrolla nuestra posibilidad de conectarnos con nuestros afectos, con lo que nos pasa. Lo hacemos sin darnos cuenta. Pero, conscientes o no, la música estructura nuestra identidad.

De este modo la experiencia musical nos acompaña desde pequeños y está asociada a momentos vitales que son significativos. Las primeras experiencias subjetivas y emocionales son musicales, y en general, a partir de la interacción vocal.

– ¿Por eso es tan importante cantarle a los niños?

– ¡Claro!… al hacerlo estamos contribuyendo a su desarrollo. Yo me sigo maravillando de como las pequeñas experiencias cotidianas pueden ser tan significativas. Al cantarle o invitarlo a interactuar con su voz, le estamos ofreciendo contextos amorosos para experiencias fundantes de conexión, empatía, contención, confianza, autonomía, valoración, claridad, atención, disfrute, participación, creatividad… hay más. Claro que no estamos hablando de cualquier canto. Hablamos del canto como lo experimentan los niños. Ese canto que está lleno de movimiento, juego y emocionalidad. Ese canto, durante la gestación, puede acariciar, sostener, alimentar, proteger y vincular, mucho antes de que los padres puedan tomar contacto físico con su hij@ a partir del nacimiento.

¿Por qué? Porque el oído es el primer sentido que nos conecta con “el afuera”. Después del segundo trimestre, el bebé en gestación se vincula con el exterior “escuchando” y paulatinamente comenzará a crearse una memoria afectiva hacia el sonido, lo que posibilita que reconozca, por ejemplo, las voces de sus padres, hermanos y los sonidos cotidianos de su entorno.

La voz, además, tiene algo especial: es diferente en cada persona, nos identifica. Por eso, cuando los padres cantan a sus hijos, favorecen procesos de apego, expresan estados de ánimo, formas de ser y sentir, transmiten valores, enriquecen la comunicación, protegen del exceso de estímulos, favorecen el desarrollo de su bebé y sobre todo lo nutren emocionalmente. La música, y especialmente la voz, puede ser un recurso sencillo, directo y privilegiado para que los papás le brinden mucho amor a su bebé y pueda sentirse acompañado, cuidado y querido. Para los papás cantarle a su hijo puede ser una experiencia placentera y lúdica, de conexión que habilita la expresión de emociones desde un lugar seguro y contenedor. Además puede facilitarles la relajación de tensiones, al favorecer la secreción de endorfinas, que son analgésicos naturales del organismo. Para la mamá, cantarle a su bebé mientras le da el pecho, puede estimular hormonas que permiten que su leche baje, además de favorecer un espacio de intimidad, conexión,  contención, calma y placer.

– Y volvimos a la primera imagen de una madre cantando a su bebé…

– Sí… Es una imagen muy bonita. Y creo que si nos permitiéramos escucharla, seguramente nos conmovería el alma… como conmueve la de ese bebé.

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BIOGRAFÍA Ester Rey Flocco es Musicoterapeuta, graduada en la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Maneja además herramientas de las Constelaciones Familiares, Comunicación Empática, Flores de Bach y Medicina de los Pueblos Originarios de América. Desde hace nueve años trabaja en el área clínica, con niños y adultos. Integra equipos interdisciplinarios especializados en Embarazo, Parto, Puerperio, Maternidad-Paternidad y Crianza. En Espacio Tayka participa como tallerista en Cursos de Preparación para el Nacimiento y Coordina Talleres de Musicoterapia para Embarazadas y de Canto para Embarazadas, Madres y Padres con su Bebé. Con Amalteas brinda Talleres de Canto y Danza Portando. En Fundación Canguro, a partir de agosto, brinda apoyo, orientación, capacitación y supervisión a voluntarias de recursos de Musicoterapia para el acompañamiento de bebés sin cuidado parental, en el Centro Hospitalario Pereira Rossell. Contacto: esterrey@hotmail.com – 0054911 32454356

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